14/07/2020- 13:49:55

Guillermo Soriano: “Cuando trabajas a gusto, formando parte de un gran equipo, ni el cansancio ni las largas sesiones te frenan”


Este juez de la FNCV de las disciplinas de Natación, Aguas Abiertas y Máster aplica esta mentalidad a cualquier faceta de su vida diaria. Ni el estado de alarma le impidió compatibilizar su trabajo en un laboratorio de análisis clínicos con el papel de voluntario en la Cruz Roja como lo lleva haciendo desde 2018


 

Después de 3 meses, ¿te acuerdas de qué estabas haciendo aquel 13 de marzo de 2020?

Me encontraba en casa, y me enteré a través de las redes sociales, aunque rápidamente encendí la TV para ver qué era lo que realmente pasaba.

La verdad es que no me esperaba unas medidas tan drásticas aunque, después de ver que también nos habían suspendido las Fallas pocos días antes, pensé que algo gordo estaba sucediendo.
 

¿En qué te afectó principalmente el estado de alarma?

Personalmente, en la restricción de la movilidad, en no ver a familiares, amigos, además de no poder salir libremente a tomar algo o a hacer deporte.
 

¿Cómo lo afrontaste?

En mi entorno social más próximo, cumplimos el confinamiento y sólo salíamos de casa para ir a trabajar y comprar, cambiando el ir a tomar algo a un bar por una reunión de Skype y buscando cosas para no aburrirme en casa.
 

¿Por ejemplo?

Obviamente el confinamiento hizo que tuviésemos que cambiar drásticamente nuestros hábitos. Con “tanto tiempo” por delante, aproveché para estudiar, hacer algún curso, ver alguna serie y peli en Netflix y hacer Skype con amigos y familiares a quienes hacía tiempo que no veía.
 

¿Cómo te afectó laboralmente el estado de alarma?

Al trabajar en un Laboratorio Sanitario, donde procesamos análisis del COVID–19, entre otras muchas cosas, el trabajo no cesó.

Por suerte, no nos hemos visto inmersos en un ERTE, como les ha ocurrido a muchos amigos y compañeros, pero sí que hubo una disminución de la faena durante las tres primeras semanas del Estado de Alarma.

Fue a principios de abril, con la autorización de Sanidad para la realización de análisis de detección del COVID-19, cuando retomamos la actividad habitual, incluso aumentando el volumen de carga de trabajo.

 

¿Cómo se vivió la expansión del COVID-19 en tu lugar de trabajo?

Todo el equipo del Laboratorio está diariamente relacionado con virus y bacterias, aunque nadie se esperaba lo ocurrido. A medida que pasaban los días, nos dimos cuenta de que no era una tontería y que había que colaborar en la medida de lo posible: la gente necesitaba información, tranquilidad y seguridad, y eso es lo que les hemos intentado transmitir.

 

¿Cambiaron las funciones que se realizaban en tu lugar de trabajo por la expansión del COVID-19?

Más que las funciones, han cambiado algunos protocolos.

Mi día a día era prácticamente idéntico: llegaba a las 8h y me ponía mi uniforme, máscara, guantes, gafas y pantalla protectora y empezaba a trabajar con las muestras del día. Cuando tratas con pacientes debes protegerte al máximo, sobre todo en una pandemia como esta donde, si alguien se contagia, puede infectar a todos los que estamos alrededor.

Se deben tener mucho cuidado con las medidas de seguridad, limpieza y desinfección, además de intentar que no se amontonen pacientes. Por eso, hemos establecido protocolos exhaustivos de limpieza y desinfección tras la entrada de cada paciente, esterilización de uniformes y EPIS, medidas de distanciamiento, etc. Estamos en continua formación, introduciendo técnicas y ampliando conocimientos sobre el tema.

 

Y en Emergencias de la Cruz Roja, ¿en qué os habéis centrado principalmente durante el estado de alarma?

La verdad es que en esta crisis hemos intentado estar al lado de la gente más vulnerable: sin recursos, sin techo, sin medios para comer o vestirse… Además de ofrecer información y colaboración acerca de las nuevas normativas que iban apareciendo, estábamos en continua comunicación con otros cuerpos de seguridad.

 

¿Has ayudado de alguna forma a personas/comercios que se han visto gravemente afectados por el estado de alarma?

Me han enseñado que, si queremos que consuman en las pequeñas empresas, hay que dar ejemplo: en vez de ir cada vez a un gran supermercado cuando algo nos falta, ¿por qué no ayudar a esa tiendecita del barrio a que siga adelante?

 

Respecto a tu formación como juez, te ibas a presentar a las pruebas de ingreso a Árbitro Nacional de Natación, que se realizaban en abril. ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Empecé a nadar cuando tenía 3 años en un club de la Comunitat. Cuando terminé la E.S.O., al no poder dedicarme al 100%, me dieron la oportunidad de formar parte del colectivo arbitral. Me inicié como Árbitro Auxiliar en la temporada 2009/2010 y, posteriormente me promocionaron para Juez. Gracias a ello, he conocido a muchísimas personas y he hecho grandes amigos.

 

¿En qué consiste el trabajo del juez?

Para mí, el papel de Juez y de cualquier otro árbitro en una competición es igual de importante. Son como los eslabones de una cadena: si se rompe uno, la cadena no funciona.

El papel del Juez se centra en la toma de decisiones, en juzgar el estilo, los virajes… y eso no tiene lugar sin la estrecha colaboración de los auxiliares y otros oficiales (secretaría, cámara de salidas, director de competición…). Somos un equipo y necesitamos los unos de los otros para que todo funcione a la perfección.
 

¿Qué competición te trae mejores recuerdos de esta temporada?

La verdad es que cada competición te genera muchas sensaciones porque siempre ocurre algo o hay alguien que la hace ‘más interesante’. De esta temporada, me quedo con el gran nivel visto en el Trofeo Castalia Castellón y la gran participación tanto en los Autonómicos Máster, como Júnior y Absoluto de Invierno. Fueron competiciones largas, pero me fui de allí contento y siempre aprendiendo cosas nuevas de compañeros y amigos. Cuando trabajas a gusto, formando parte de un gran equipo, ni el cansancio ni las largas sesiones te frenan.

 

¿Un mensaje que quieras lanzar?

¡Esto pasará! Dentro de nada nos veremos en las competiciones, en las piscinas, volviendo a nuestras rutinas habituales, sonriendo, alegres y contentos. Atrás habrán quedado esos momentos de bajón, tristeza, impotencia y desánimo. Como bien he querido transmitir, esto es trabajo de todos: en nuestro día a día, en las pequeñas acciones, porque así es como podremos poner nuestro granito de arena para acabar con el virus.

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